Sobre Can Felipa - Caterina Almirall
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Sobre la preparación - Caterina Almirall
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Sobre Una exposició com un conjur - Caterina Almirall
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Sobre el diseño - Caterina Almirall
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Sobre La Musea - Caterina Almirall
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Sobre el tema y los espacios - Caterina Almirall
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Cuando la cultura crea paralelismos entre ella y las tandas del supermercado, justo en ese preciso momento, cuando te encuentras con el tíquet en la mano, mirando las bases de una convocatoria artística en la ciudad de Barcelona, justo en ese preciso momento, caes en la cuenta de que la cultura local necesita ser repensada. Hablemos de lo local, para empezar por alguna parte. Si generalizamos desde un principio, quizá nos atrape el vértigo de la inmensidad y el mareo sea tan grande que no logremos enfocar la mirada en ningún horizonte.
Empecemos. El Centro Cívico Can Felipa ofrece anualmente tres convocatorias de artes visuales: Comisariado, creación artística y comunicación gráfica. Una maravillosa oportunidad para la emergencia como eslogan. Se exhala diferente cuando la congruencia aparece fuera de las periferias. La artista y comisaria de arte Caterina Almirall respiraba diferente entre la luz de un espacio barcelonés verdaderamente especial y altamente fotografiable, que lucha por mantenerse vivo entre las críticas del barrio de un barrio que no ve las dificultades emergentes que entran en conflicto en el mundo del arte. Juntamente con su escuadrón de artistas, la investigación concluyó en un conjuro perfecto, donde la magia atravesaba las relaciones del arte y el arte penetraba en la cotidianidad de la magia a través de Una exposició com un conjur.
 
Batia Suter daba la bienvenida a la sala con su pieza Acacia Baileyana(2016), una enorme inkjetprint sobre algodón generadora de espacio de posibilidades y accidentes ocultos; Alejandra Pombo presentaba la película Glade(2013/18), un híbrido entre artes plásticas, artes visuales, cine y performance, donde el ritmo era el principal elemento de importancia; Duncan Gibbs, se presentaba como la omnipotencia en la sala, sus instalaciones tituladas Orzuelo(2018) se presenta en pequeños accidentes de formato variable en el tiempo y ubicación diferente en el espacio; el turno de Francesc Ruiz Abad se presentaba a través de tres óleos titulados Twilight Zone(2015), Escultura Moderna Abandonada(2018) y 8 Cops(2018), donde el ritual evoluciona con lo externo; Ilana Halperin, presentaba la película The Center for Short Lived Phenomena(1973/2003) y Normadic Landmass (Ruins in Reverse)(2004/18), estudios relacionales entre lo geológico y lo humano; Quim Packard, presentaba tres instalaciones titulados Efecto Vora(2017), donde la interactuación sensorial con el público transportaba al Parque del Delta del rio Llobregat; Ryan Thompson presentaba dos formatos de impresión diferentes, Temporary Monument(2014) y Conscience letters(2014), donde trabaja alrededor de la involucración de los fenómenos naturales. 
Por otra parte la exposición contaba con el proyecto de mediación La Musea, una magnífica forma de imaginario femenino institucional, creado por las artistas Eva Rowson, Lara García, Ariadna Rodríguez, Ariadna Guiteras, Priscila Clementti, Sonia Fernández Pan, Jordi Ferreiro, Ángela Palacios, Eulàlia Rovira y Adian Schindler.
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